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Osteguna, 2010(e)ko apirila(r)en 01-(e)an 18:36etan

La adicción al juego continúa presente en muchos hogares alaveses. Cerca de 5.000 personas están afectadas, de forma directa o indirecta, por el trastorno de la ludopatía. Y una de cada tres es una mujer. Las responsables de la Asociación alavesa de jugadores en rehabilitación (Asajer) dieron a conocer ayer el balance de 2004 -con más de 1.000 consultas-, para insistir de nuevo en la incidencia de esta enfermedad entre las féminas porque es «un colectivo del que se habla poco».

La soledad o la incomunicación son dos de las razones que llevan a las mujeres a caer en esta adicción. Sin embargo, son pocas las que deciden dar el paso y solicitar ayuda, aunque sí acuden para acompañar a maridos o novios. De hecho, de los 50 alaveses que están sometidos en la actualidad a un tratamiento tan sólo hay una mujer. «Cuando llegan a la agrupación lo hacen de forma oculta y sin que su entorno lo conozca», expuso la presidenta de Asajer, Idoia Axpe.

También es complicado que finalicen el periodo asistencial. «Viven su problema a escondidas y avergonzadas y cuando no hay respaldo no puede salir bien», añadió. Según los datos barajados por el colectivo, el perfil de las afectadas es el de una mujer de mediana edad -entre 40 y 55 años-, casada y con hijos mayores.

Campaña

«El grado de deterioro con el que se enfrentan al tratamiento es mayor que el de los hombres», argumentaron. Por este motivo, la agrupación pondrá en marcha en junio una campaña de sensibilización bajo el lema 'Tienes una salida'. Promoverá mesas redondas con especialistas, afectados y jugadores que analizarán las consecuencias de este trastorno.

ELCORREO DIGITAL

 
4900 arabar daude ludopatiaren batek erasanda. PDF fitxategia Inprimatu
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Osteguna, 2010(e)ko apirila(r)en 01-(e)an 18:35etan

 

El primer estudio exhaustivo sobre la dependencia del juego realizado en Álava avisa del carácter adictivo de los videojuegos

D. GONZÁLEZ VITORIA

Echar unas monedas a una máquina tragaperras, rellenar el boleto de la Lotería Primitiva o jugarse los cuartos en el bingo todas las semanas se ha convertido en la condena sorda de 4.900 alaveses. Esta es la preocupante realidad que refleja el ‘Estudio sobre la prevalencia de la adicción al juego en Álava’ realizado por la agrupación de ayuda a estos enfermos Asajer. Es el primer informe exhaustivo del colectivo que se acomete en la provincia. De hecho, en la última década sólo se han completado seis de estas características en toda España.
La Asociación Alavesa de Jugadores en Rehabilitación, que encuestó a 1.118 personas, desgrana en su libro la problemática que arrastran los juegos de azar en un sector de la población. Ha detectado 1.034 casos de ludopatía y otros 3.866 con síntomas «leves». El perfil del adicto es nítido. Se trata de un hombre de mediana edad, que prueba suerte en varios tipos de juegos de azar a la vez, se mueve por un enfermizo afán de codicia alimentado por las pérdidas progresivas y es incapaz de reconocer la enfermedad.
Los responsables de Asajer advirtieron, no obstante, que las personas con problemas cada vez son más jóvenes. Las quinielas, que marcan el bautismo a los 21 años, y los videojuegos -sobre todo en los hombres- suponen por su fatal atracción el puente hacia otras modalidades más peligrosas como la Lotería o la Primitiva. En la actualidad, las consolas ocupan el segundo puesto en el ránking de uso entre los 18 y los 29 años. La escalera prosigue con el cupón de la ONCE, el bingo y concluye en las apuestas ‘pelotazales’, que registran el promedio más alto de edad, con adictos de entre 44 y 65 años.
Medidas de apoyo
El límite entre lo lúdico y lo patológico a veces se difumina. El estudio avisa que el ludópata es incapaz de reconocer su dolencia (el 97%), pese a que afecte a sus relaciones sociales y laborales. Muchos avivan el peligroso cóctel con alcohol y tabaco.
Asajer, que contó con el apoyo de la Diputación y el Ayuntamiento, también ha incluido un decálogo de medidas para rebajar el actual índice de ludopatía en la sociedad alavesa, del 0,8% de la población. Incluye un programa de concienciación, la apertura de líneas telefónicas de ayuda e incluso ‘webs’ especializadas.

El correo ( Miércoles, 19/09/2001)

 
Aragoi: hamar aragoitarrek bat ludopata da. Espainiako tasarik altuena. PDF fitxategia Inprimatu
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Osteguna, 2010(e)ko apirila(r)en 01-(e)an 18:34etan

“Mi vida acabó reduciéndose a pensar cómo conseguir dinero para jugármelo” así describe María su día a día durante los 20 años que estuvo enganchada al juego. ella es ludópata y lleva tres meses en uno de los grupos de rehabilitación de la asociación Asajer, una organización sin ánimo de lucro que trabaja con adictos al juego.

Como María, más de 100.000 personas son ludópatas en Aragón, según el Estudio Epidemiológico de la ludopatía del año 2002. teniendo en cuenta que la población de la Comunidad Autónoma se acerca a 1.200.000 habitantes, se deduce que esta adicción afecta a uno de cada diez aragoneses que, por edad, puede jugar, ya que el estudio no contabiliza a los niños y a los ancianos. Una tasa que sitúa a Aragón a la cabeza en el ámbito nacional.

“La falta de ofertas de ocio contribuye a que más personas se enganchen a los juegos de azar, pero no hay razones consistentes que expliquen por qué el índice de ludópatas es tan alto en Aragón”, apunta la directora de Asajer, Esther Aguado. “Cada caso es particular-añade-, y siempre hay algún problema de base que lleva a la persona a utilizar el juego como escape”. “ A mí el juego no me divertía en exceso- dice María-, simplemente me permitía pasar un rato sin pensar en mis problemas”.

Las terapias de grupo que organiza Asajer buscan la raíz de estos problemas, durante los 18 meses que dura el tratamiento. Actualmente, 135 personas asisten a las sesiones de grupo con psicólogos. También los familiares del adicto tienen su propia terapia. “El ludópata es un enfermo, y la familia tiene que aprender a cuidarlo”, manifiesta Aguado. “ La principal consigna que debe tener en cuenta es la dureza para que sigan el tratamiento”, concluye.

En cuanto a la franja de edad que mayor porcentaje de adictos al juego presenta, más del 60 por ciento está entre los 25 y los 40 años. Pero el problema de la ludopatía , que puede solucionarse con una ayuda adecuada y a tiempo, no afecta sólo a personas mayores, y José Ramón es buen ejemplo de ello. A sus 26 años, este joven lleva 16 meses asistiendo a la terapia de Asajer. “La gente se sorprende al saber que soy ludópata-revela-, no se da cuenta de las grandes posibilidades de engancharnos que tenemos los jóvenes”.

Su historia con lo juegos comenzó en los recreativos, con 14 años. “Empiezas a jugar, ves que te toca, que así olvidas tus problemas y te vas enganchando”, relata. “Yo me daba cuenta de que tenía un problema-continúa-, pero mis amigos me decían que no era para tanto, y yo no me atrevía a dar l paso de ponerle remedio”. Al final fue su novia quien le convenció de que fuese a Azajer, donde entró por propia voluntad. “Antes estaba siempre amargado y ahora vuelvo a disfrutar de la vida”, asegura.

La mayoría de los ludópatas no acude en busca de ayuda por propia iniciativa, como José Ramón. “Por lo general, vienen cuando una persona les empuja”, aclara Aguado. “Sabes que tienes un problema, pero te convences de que lo puedes superar sola, que lo controlas”, subraya María. Esta mujer de 40 años perdió su empleo por causa del juego y casi pierde también a su familia. “Yo he dejado de hacerles la cena a mis dos hijos por ir a jugar. El juego se transforma en una auténtica droga”, reconoce.

El recurso de la mentira:

“Lo más doloroso es esa persona paralela que creas, porque al final te olvidas de quien eres realmente”. Las palabras de María definen una de las peores realidades que rodean la vida de los ludópatas, que, como sentencia Esther Aguado, “se mantiene de dineros y mentiras”. “Te pones una careta para engañar y conseguir dinero; no eres tú misma”, admite María.

A la mentira se suma, en la mayoría de los casos, la vergüenza. “Cuando están jugando en la máquina apenas les importa que les vean, pero cuando reconocen el problema sí sientes vergüenza”, explica Aguado. “ Confesarles a mis compañeros de trabajo que era ludópata para que no me dejaran manipular dinero de la empresa me costó muchas lágrimas, -asegura María-, pero ahora veo que mereció la pena”.

(15 de Septiembre de 2003)

 
Arabako hamar ludopatetatik bat baino ez dago tratamenduan PDF fitxategia Inprimatu
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Osteguna, 2010(e)ko apirila(r)en 01-(e)an 18:33etan

Las conclusiones del estudio sobre la adicción al juego realizado por la Asociación Alavesa de Jugadores en Rehabilitación (ASAJER) son demoledoras. Tan sólo una de cada diez ludópatas de la provincia se somete a algún tipo de tratamiento. Esto supone que de las 1674 personas con problemas de adicción, detectadas por el colectivo, 154 pidieron ayuda psicológica el año pasado para poder superar sus problemas con las máquinas tragaperras o con juegos de azar. “Muy rara vez los afectados optan por el tratamiento, pese a a que existen muchos recursos asistenciales”, se lamenta Ana Herrezuelo, coordinadora del informe.
La principal causa hay que buscarla, según los expertos, en la poca conciencia que toma el afectado sobre la enfermedad que padece. “No perciben la magnitud del problema, porque una cosa es saber que se es ludópata y otra saber lo que puede suponer eso”, asegura Idoia Axpe, presidenta de Asajer.

La mayoría de los tratamientos que se realizan tiene un carácter ambulatorio; es decir, el afectado no debe permanecer ingresado en ningún centro. Sin embargo, el principal problema llega cuando el ludópata “cree que es una mera cuestión de voluntad. Piensan que de la misma forma que han empezado a jugar pueden dejar de hacerlo. Y eso es un error”, insiste Axpe. “Todo viene motivado porque no hay una sintomatología física, por ello no se llega a pedir ayuda”, remarca Francisco Gómez, responsable de Área de Salud Pública.

La mayoría de los 154 ludópatas tratados por Asajer son hombres –casi el 93%-, mientras que el número de mujeres apenas superó la docena. “Es cierto que hay menos mujeres que hombres afectadas por esta enfermedad, pero sabemos que su demanda de ayuda es muy pequeña”, reconoce Herrezuelo. Los motivos son varios y van desde la soledad con la que la mujer se enfrenta a esta situación, al poco apoyo que se le ofrece y a la consideración negativa del problema en este colectivo.

Apoyo familiar:

Por tanto, el perfil del ludópata que se somete a un tratamiento es el de un varón de entre 35 y 45 años, casado y con estudios; ya sean de bachillerato superior o universitarios. Tiene trabajo, aunque no cualificado, y empieza a jugar entre los 18 y 29 años. Por lo general, tiene antecedentes familiares de juego patológico, padece problemas de ansiedad o depresión, por lo que toma medicación y consume alcohol y tabaco, según el informe.

Los autores del estudio también hacen hincapié en la necesaria implicación del entorno familiar del afectado para superar la enfermedad. “La familia tiene muchas dificultades para entender que ella también es parte del problema y que ha de iniciar su propio proceso de recuperación conjunta a la del enfermo”, enfatizó Herrezuelo.

Participantes: 154 ludópatas en tratamiento en el año 2002. El 92,5% hombres y el 7,51% mujeres.

Edad: la mitad tiene entre 35 y 45 años, el 30% entre 23 y 35, y el 14,8% son menores de 25.

Estudios: la mayoría tiene estudios de bachillerato superior o universitarios.

Situación laboral: el 74% trabaja; el 9,8% está en paro, el 7% estudia y el 5,5% está jubilado. El 25,4% desempeña un trabajo no cualificado.

Juego: la mayoría tiene adicción a las máquinas tragaperras.

Edad de inicio: el 50% entre los 18 y 29 años; y el 33,7% entre los 10 y 17 años.

Información: Asajer. General Álava, 25-1º Derecha. Tel: 945140468.

 
Dagoeneko 208 euro gastatzen du arabar bakoitzak urtean ausazko jokoetan PDF fitxategia Inprimatu
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Osteguna, 2010(e)ko apirila(r)en 01-(e)an 18:29etan

Esta cifra ha sufrido un incremento constante desde 2001, cuando la inversión ascendía a 185 euros.

La Lotería es la estrella de los sorteos, aunque el Euromillón ha calado hondo en la provincia.

La afición de los alaveses a los juegos de azar viene de lejos. Así lo demuestran los datos, que hablan de un incremento constante del gasto desde 2001. De hecho, hace cuatro años cada ciudadano de la provincia se gastaba 183 euros de media en los sorteos que promueve la entidad pública Loterías y Apuestas del Estado. Ahora, la inversión supera ya ligeramente los 208 euros, es decir, un 12% más.
Aunque se trata de una tendencia similar a la registrada en el resto de España, el delegado del organismo de la provincia, Alberto Ruiz de Arechavaleta, destaca “la buena aceptación que siempre ha habido en Álava”.
Loterías y Apuestas del Estado gestiona los juegos de la Lotería Nacional, la Quiniela, la Primitiva, el Gordo de la Primitiva, la Bonoloto y el Euromillón. Es el primero el que tiene una mayor tradición y el que acapara una mayor inversión. Así, de los 61,2 millones de euros que se gastaron los alaveses en año pasado a la hora de adquirir billetes o rellenar boletos, alrededor de 32, más de la mitad, correspondieron a la Lotería, en su versión de Navidad –la más popular-, El Niño o la de los jueves y sábados. Cada ciudadano del territorio destinó por este concepto 108 euros.
Pero uno de los sorteos que ha calado hondo en el territorio ha sido el del Euromillón, que comenzó en febrero del año pasado. En casi diez meses, el gasto ha sido de casi 10 millones de euros, algo así como 85.000 euros casa semana o 13 euros por alavés. “Está muy bien. La respuesta ha sido muy buena porque los premios tampoco están tan mal” asegura Ruiz de Arechavaleta.
Esta euforia por el Euromillón ha llevado consigo, como es lógico, un ligero descenso de la inversión en las otras modalidades de juego. “El nacimiento de uno nuevo siempre lleva consigo una especie de canibalismo hacia otros”.

 
Jokoaren morroiak PDF fitxategia Inprimatu
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Osteguna, 2010(e)ko apirila(r)en 01-(e)an 18:28etan

Ya sea en un casino, en los juegos de azar o en las carreras de caballos, existen personas que no pueden disfrutar sanamente de estas distracciones. Es la ludopatía, un trastorno del control de los impulsos.

Esta enfermedad descrita por la Asociación Psiquiátrica Americana en 1980, se puede evidenciar en jugadores que pasan muchas horas en el lugar donde juegan, por lo que descuidan a su familia, amigos, trabajos y/o estudios.

La patología presenta síntomas físicos como una excesiva sudoración en las manos, aumento de la frecuencia cardiaca y náuseas.

La experiencia que viven los jugadores patológicos se asemeja a la de otras adicciones como el alcohol. El doctor Alejandro Koppmann, psiquiatra de la Clínica Alemana, afirma “que muchos buscan acción cuando quieren experimentar una sensación similar a la que viven los cocainómanos”

De hecho, estudios afirman que la ludopatía tiene una estrecha impulsividad, lo que puede evidenciarse por elevadas tasas de abstinencia de sustancias, altos índices de suicidio entre jugadores, a hiperkinéticos y déficit atencional en la infancia.

 
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