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Los Jugadores de Azar Rehabilitados advierten del peligro de las salas de juegos on line PDF Imprimir
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Jueves 01 de Abril de 2010 17:56

Alertan sobre el fácil acceso de menores que pueden hacer sus apuestas con las tarjetas de crédito de sus padres.

Carlos Clemente, presidente de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), advirtió del peligro que supone el acceso de menores a casinos y salas de juego de Internet. Señaló que en estas páginas web, cuyo número superan el medio millar, se puede estafar a miles de personas manipulando sus datos bancarios, especialmente a los jóvenes, que pueden realizar sus apuestas con las tarjetas de crédito de sus padres.

CiberEstrella/Madrid

El presidente de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), Carlos Clemente, advirtió del peligro que supone el acceso de menores a casinos y salas de juego a través de Internet.
En declaraciones a Efe, Clemente señaló que el desarrollo de Internet y la proliferación de páginas de juegos legales e ilegales ha cambiado, en parte, el perfil del ludópata, que ya ha experimentado variaciones en los últimos años, con un descenso de la edad media de los afectados por esta adicción.
Señaló que en estas páginas web, cuyo número supera el medio millar, se puede estafar a miles de personas manipulando sus datos bancarios, especialmente a los jóvenes, que pueden realizar fácilmente y sin ningún tipo de control, por parte de las páginas de juegos, sus apuestas con las tarjetas de crédito de sus padres.
Según los datos de esta federación, que celebra este fin de semana en Madrid su VI Convivencia Nacional, en España hay más de 810.000 ludópatas o jugadores patológicos y 1.300.000 personas con problemas relacionados con los juegos de azar.
Respecto al descenso en la edad media de adicción, señaló que ésta se sitúa entre los 20 y 25 años, aunque subrayó que hay jóvenes de 13 años que están "enganchados" al juego.
Estos jóvenes están acostumbrados a jugar con videojuegos, máquinas que dominan, por lo que creen que también pueden dominar las máquinas tragaperras que en muchas salas recreativas se encuentran a pocos metros de las destinadas a los menores de edad, agregó Clemente.
Aunque no existen datos definitivos de prevalencia, los resultados preliminares de un estudio que llevan a cabo los doctores del servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid Jerónimo Sáiz y Angela Ibáñez Cuadrado indican una "alarmante prevalencia" de la ludopatía entre los adolescentes, con porcentajes incluso superiores al 5 por ciento entre los varones.
El presidente de la FEJAR recordó que una de las principales peticiones de esta federación es que los salones de juegos recreativos se instalen a más de un kilómetro de los institutos y colegios, para evitar el absentismo escolar y que los adolescentes caigan en esta patología.
En cuanto al tratamiento de la ludopatía, Clemente señaló que la rehabilitación "no es muy complicada" y que el 95 por ciento de los afectados que siguen el tratamiento integral superan su adicción al juego.
No obstante, Clemente insistió en que la ludopatía no se cura y que los que la han padecido, no podrán jugar nunca a juegos de apuestas, igual que les sucede a los alcohólicos con esta sustancia.
Según explicó, el proceso de tratamiento, que dura unos dos años y medio, se inicia con un sistema de autoayuda y ayuda mutua para la paralización del juego, al que se sigue la terapia individual para recuperar valores perdidos y que concluye con una terapia en familia y de mantenimiento.
La FEJAR reunirá este fin de semana en Madrid a 214 personas en la VI Convivencia Nacional de Jugadores de Azar Rehabilitados, actividad que forma parte de la terapia de mantenimiento para abandonar la adición al juego.

 
ÁLAVA PDF Imprimir
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Jueves 01 de Abril de 2010 17:55

 

Más de 90.000 alaveses utilizan ya Internet, el doble que hace cuatro años. Tres de cada cuatro jóvenes menores de 24 años navega por la red, frente sólo a un 12% de los mayores de 55.
Los hombres manejan más las 'webs' que las mujeres.

LINO MONDRAGÓN/VITORIA

Uno de cada tres alaveses sabe ya qué se siente al bucear por la red de redes y es un 'deporte' que gana adeptos a velocidad telemática. Si hace cuatro años Álava contaba con 41.500 internautas, ahora tienen el doble y suma ya 91.100, según el Instituto Vasco de Estadística (Eustat), lo que equivale casi al 36% de toda la población. La implantación de Internet, por tanto, es más que notable en la provincia, y eso que guipuzcoanos y vizcaínos aún van dos puntos porcentuales por delante de los alaveses.

Ahora bien, no todas las personas que se han instalado un módem en casa lo utilizan. Aunque cuatro de cada diez hogares tienen conexión a la red, entre sus miembros hay personas que viven de espaldas a las 'webs'. En algunas casas, simplemente no se abren. En otras, navegan algunos de sus moradores y otros no.

Por sexos, los hombres son más entusiastas que ellas en esto de las nuevas tecnologías de la comunicación, y les sacan cinco puntos. Una distancia menor si se compara con la que existe entre las diferentes generaciones en el uso de Internet.

Al 76% de los menores de 24 años pocas cosas se les resisten en el mundo de los buscadores y servidores. De los 25 a 34 años, el uso ya baja al 53%; y en entre los 55 y los 64 años sólo alcanza el 12%. De ahí en adelante, sólo dos de cada cien se han animado a chatear. Ahora bien, en estos cuatro últimos años, se han acortado las distancias, sobre todo entre los más jóvenes y el colectivo de los 25 a los 50 años.

UNA HORA AL DIA

El tiempo de conexión media de los alaveses a Internet es de 65 minutos diarios, un 50% más que hace cuatro años. No obstante, tras el promedio estadístico se enconden realidades muy distintas. Así, hay alaveses que se conectan apenas 20 minutos por jornada o que deciden hacerlo sólo dos días a la semana. Pero también están quienes se niegan a despegarse del ordenador durante horas.

Lo habitual es que el acceso a la red se haga desde los hogares particulares -eso hacen el 75% las personas-, aunque también es importante el colectivo que lo hace desde el trabajo-un 45%-. Desde el centro de estudios se engancha el 20% y otro 10% desde el centro cívico o los cibercafés. Para evitar abusos, algunas empresas e instituciones han comprado programas para impedir que sus empleados entren en páginas de juegos o pornografía.

Las compras a través de Internet aumentan, pero poco a poco. Por ahora sólo 11.400 de los internautas alaveses se ha atrevido a dar sus datos de la Visa.

EL CORREO

 
¿Sabe con quién se encierra su hijo en su cuarto? PDF Imprimir
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Jueves 01 de Abril de 2010 17:54

 

Se empieza “chateando “, bajando música..., pero se puede acabar enganchado al ordenador. Los expertos alertan sobre esta peligrosa patología que ya se trata en los hospitales. Cuatro familias nos cuentan su experiencia.

  • Adrián (16 años, 4º de ESO):

“Aprendí a copiar trabajos para el colegio. Los profesores flipaban conmigo”.

“Con nueve años entraba en los chats. Mentía en la edad y me enrollaba con gente mayor. Luego me hice un amigo con el que jugaba al ajedrez. Después descubrí el Rincón del vago, donde aprendí, entre otras cosas, a copiar trabajos y ejercicios que luego presentaba en el colegio como si fueran míos. Los profesores flipaban. Suelo conectarme todos los días entre las diez y las 12 de la noche. Pero a veces me dan las cuatro de la mañana. Antes iba con amigos a los Ciber y por mil pesetas cada uno pasábamos la tarde jugando. Se trataba de pegar tiros: terroristas contra antiterroristas. Pero ya he perdido mucha afición a eso. Con un programa hemos aprendido a infectar el ordenador de un amigo para poder luego entrar en él y cambiarle las cosas de sitio, esconderle documentos..., pero más en plan de broma que en serio”.

Al principio todo parecía un juego: amigos nuevos, ajedrez...pero poco a poco se fue descontrolando el tema, y decidimos poner una clave y somos su padre o yo quienes le encendemos el ordenador. Lo cierto es que la comunicación familiar se ha resentido. Adrián es muy sociable fuera de casa, pero dentro es muy distinto; está comiendo, leyendo o conectado a internet. A su cuarto lo llamo “la cueva del guerrero”. Con él tengo claro que el castigo más efectivo es “No sales y te quedas sin internet un mes” (Mª Jesús, madre de Adrián).

  • Eduardo (13 años, 2º de ESO):

“Al principio me metía en páginas de sexo, pero luego dejaron de interesarme”.

En casa tenemos dos ordenadores. Uno está en mi cuarto y es muy lento. Pero el que yo uso es el que está en el salón, que es el bueno. Al principio me metía en chats para vacilar a gente desconocida. Y en páginas de sexo. Pero luego dejó de interesarme. Ahora lo uso para escribir, bajarme música, películas...Cuando llego del colegio, a veces hago los deberes con él .Busco información, traduzco cosas del alemán que luego presento al profesor...Lo normal. Suelo estar conectado hasta las diez. Cuando voy a casa de amigos, nos metemos en el ordenador con algún juego. A veces, por bajarme programas raros o intentar instalar algún sistema operativo especial me han cargado el ordenador. Es que me gusta mucho investigar programas. Estar un día sin ordenador me fastidia bastante, pero me entretengo leyendo”.

Yo intento ponerle límites, pero como hemos hecho un trato-ante todo, sacar buenas notas- y lo cumple, tampoco me preocupa mucho. Pero creo que está demasiado tiempo delante de la pantalla. Aunque yo a veces también me conecto a las conversaciones de mis hijos desde el ordenador de su cuarto. Nos contamos cosas o nos damos recados de una habitación de la casa a otra (Loren, madre de Eduardo).

  • Virginia (19 años. Estudia Publicidad y Relaciones Públicas):

“El ordenador es lo único que me divierte. Si me lo quitaran, me moriría”.
“Me conecto todos los días a partir de las ocho de la noche, me meto en el messenger, y me pueden dar las dos de la mañana. Más tarde no, porque empiezo a estar cansada y al día siguiente tengo clase. Admito que no leo nada porque no me gusta. Lo único que me interesa es comunicarme por el messenger porque no hay nada mejor que hacer a esas horas. Si me quitaran el ordenador me moriría porque no hay nada que me divierta más. Reconozco que noto algo de mono. Tengo 150 contactos, aunque casi siempre hablo con los mismos. 15 o 29 amigos. Mantengo cinco conversaciones a la vez sin perderme. A veces, siete u ocho, pero ya me vuelvo loca y me pierdo. Cuando tengo exámenes, me organizo y “chateo” un poco para relajarme. Es mi ocio, mi único ocio”.

Su adicción es clara. Mi hija vive aislada de nosotros. Durante la cena se levanta un par de veces para ir al ordenador y hablar con alguien. Cuando está en el baño, sale antes de terminar de ducharse, con la toalla enrollada, para seguir una conversación. Pasa seis horas diarias conectadas. ¡ Es demencial! Vive en un mundo irreal. Ahora la ayuda un psicólogo, pero es ella la que ha de ir encauzando el problema (Madre de Virginia).”

  • Raúl (17 años. 2º de Bachillerato):

“Me pusieron contraseña en el ordenador, pero hay formas de saltárselas”. “En mi casa hay tres ordenadores: el de mi madre, el de mi hermana gemela y el de mi hermana mayor. Yo tengo que compartirlos con ella porque no tengo ninguno. Empecé como todo el mundo: con el messenger para hablar con amigos. Luego para pasar apuntes, fotos... Después ya fui metiéndome en los juegos de rol, aunque tienen mala prensa por el desconocimiento que hay sobre ellos. En la web en la que estoy yo, se trata de eliminar a las hordas del diablo. Por internet conecto con gente de muchos países y de todas las edades, con sus vidas ya muy hechas. Mis padres me castigaron sin ordenador porque saqué un cero en química. Incluso me pusieron contraseña para entrar, aunque no sirven ya que hay formas de saltárselas. Pero no estoy enganchado y espero que pronto me vuelvan a poner el ordenador en mi cuarto”


Internet tiene enganchados a miles de adolescentes que, al volver del colegio o antes de acostarse, han adquirido la costumbre de conectarse a la Red para hablar con sus amigos. El ordenador es, en muchos casos, una gran ayuda para realizar sus tareas escolares y muchos padres ven en ello la solución perfecta para mantener entretenidos y en casa a sus hijos. No piensan que, lejos de tenerlos controlados y seguros, están expuestos a uno de los mayores peligros de nuestro tiempo: la ciberadicción. Jesús García Pérez, jefe de la unidad de pediatría social del Hospital del Niño Jesús de Madrid, tiene muy claro el problema: “Yo cada vez que me encuentro en la consulta con más hijos horizontales: esos cuyos padres salen de sus casas mientras ellos aún no se han levantado y regresan cuando ya se ha acostado. Yo los llamo los niños “llave” porque van con las llaves de su casa colgadas del pantalón y pueden entrar y salir siempre que quieran. Por eso, cada vez es mas frecuente que estén solos en su cuarto cuando vuelven del colegio: bueno, solos con el ordenador. La falta de relación con la familia les lleva a comunicarse a través de la Red. En poco tiempo, las horas que el niño pasa en el colegio se ven superadas por las que pasa conectado a internet”.

Un buen día, el chico pide a sus padres que le instalen el ordenador en su cuarto. Si bien en muchos casos tampoco es necesario que el chico lo sugiera porque éste suele ser el único lugar de la casa donde tienen cabida monitor, ordenador e impresora. El siguiente paso lo da el niño cuando adquiere la costumbre de cerrar la puerta de su habitación cada vez que se conecta a internet. En ocasiones, los padres hasta consienten poner un cerrojo a la puerta. Y en el peor de los casos, la familia lo celebra: “Nunca ha estado más tranquilo y nos ha dado menos guerra”. El niño empieza así a engancharse a su “canguro virtual”.

Entre los seis y ocho años al niño se le despierta el interés por los juegos de ordenador; en torno a los 12, por los mensajes que se envían a través de los teléfonos móviles. El 66% de ellos descubre en internet una herramienta de ocio mucha más atractiva que la televisión. En España, más de 890.000 menores de edad navegan en busca de juegos, películas, música, correos, chats... Y se calcula que se acercan al millón los internautas de entre 6 y 17 años en nuestro país. Por lo general, los chicos dedican mucho más tiempo que las chicas a internet, principalmente a juegos y música. Sin embargo, el uso principal que hacen ellas es el de chatear y estar en contacto con sus amigas, si bien la adicción parece darse más entre los varones.

Las primeras señales de alarma son el aislamiento, la incomunicación, la agresividad, el bajo rendimiento en los estudios y la aparición frecuente de tics compulsivos. Con el tiempo, ante una adicción severa pueden llegara producirse trastornos de tipo oral y escrito, problemas para comunicarse cara a cara, para trasmitir sentimientos, poco dominio del lenguaje corporal e incluso la aparición de una doble identidad “on line”, con la que el adolescente se encuentra más satisfecho y termina huyendo de su imagen y del mundo real para encerrarse en uno virtual.

El doctor García Pérez considera que se ha llegado a un alto riesgo de adicción cuando se cumplen estas reacciones: satisfacción y euforia ante el ordenador, pensar en internet cuando se están haciendo otras cosas, mentir sobre el tiempo real que se está conectado o jugando a un videojuego (entre 20 y 40 horas a la semana), descuidar la vida de relación (familia, amigos, trabajo...), manifestar inquietud o angustia cuando se está conectado e intentar cortar con el ordenador y no conseguirlo.

“Las primeras adicciones suelen manifestarse en torno al llamado cybersexo- asegura el doctor García Pérez-. Pero yo quiero desmitificar mucho este tipo de atracción porque es la más pasajera de todas, aunque es la que más alarma causa entre los padres. La atracción por el sexo se pasa al cabo de un tiempo, casi siempre sin dejar secuelas. Después, con los “chats” aparecen lo que en pediatría llamamos adicción a la ciberrelación: esa sí, una de las más peligrosas, como la adicción ciberlúdica. Finalmente, la cibercompulsión les suele llevar a realizar todo tipo de compras por internet o arrastrarlos incluso a la ludopatía”.

Las cifras sobre las preferencias de los usuarios de internet indican que el 38 por ciento de los adolescentes españoles que se conectan visitan asiduamente páginas de contenido violento: el 28, webs pornográficas, y el 16, racistas. Entre los 8 y los 14 años, el 44 por ciento de los chicos han sido acosados sexualmente de una manera virtual; el 30 ha facilitado un e-mail alguna vez y el 16 ha comunicado su dirección física. A los 14 años, el 54 por ciento de los usuarios no conoce las normas mínimas de seguridad. Para muchos padres, instalar filtros es la única forma de que sus hijos naveguen seguros. Los filtros impiden el acceso a determinadas páginas, limitan los horarios de navegación, impiden realizar compras, enviar datos personales,... Pero sin duda, lo más importante y efectivo para atajar la ciberadicción y prevenir situaciones indeseadas es la educación.

 
Los menores de edad se sienten cada vez más atraídos por los juegos de azar que ofrece internet PDF Imprimir
Escrito por Administrator   
Jueves 01 de Abril de 2010 17:54

 

Internet se ha convertido en la nueva puerta para los juegos de azar que engancha a niños y jóvenes y los encamina al mundo de la ludopatía con el dinero de los padres. Óscar tiene tan sólo 14 años y en una mala tarde se gastó 300.000 pesetas. Ahora acude diariamente a una academia que le ayude a aprobar en septiembre el curso que suspendió en junio, y después va a un centro de rehabilitación de jugadores de azar. Ha entrado a formar parte de las estadísticas de ludópatas. Él es uno de los 50 menores de edad que en la actualidad reciben tratamiento en Andalucía, tras haberse hecho adicto al juego a través de internet. La red de redes ofrece un fácil acceso a los casinos virtuales, juegos de cartas y máquinas tragaperras, que sólo exigen un número de tarjeta de crédito para entrar.

Niños y adolescentes, en un 90% de los casos pertenecientes a familias acomodadas, han encontrado en las páginas de juegos de azar de Internet un medio para parecer adultos. Pero la red extiende sus garras, los atrapa y les hace dedicar hasta ocho horas y media al día “tirando” el dinero de sus padres. “Es muy fácil, es lo más sencillo del mundo, cogen la tarjeta de su padre y dan el número, no te piden la clave personal y el propio casino virtual se encarga de ver el crédito”, explica el presidente de la Federación Andaluza de Jugadores en Rehabilitación (FAJER), Juan Luis Suárez. El siguiente paso es “cómo te atrapan, porque nada más empezar te regalan entre el 10 y 15% de las apuestas iniciales, que pueden ser unos 30 ó 40 dólares”.

La página advierte que no se debe entrar en ella si es menor de 18 años, pero es imposible determinar la edad de quién decide jugar a la ruleta. De este modo, niños y adolescentes “se encierran en sus cuartos, se pasan las horas muertas y se enganchan al juego”.

 
Revelan que el perfil típico de los adictos a internet es de mujeres jóvenes con estudios. PDF Imprimir
Escrito por Administrator   
Jueves 01 de Abril de 2010 17:52

 

(Las casadas navegan más que las separadas, lo que pone en entredicho que sea una válvula de escape de la soledad)

Las mujeres de 19 a 26 años, con un nivel de estudios alto, casadas o solteras, pero no divorciadas o separadas, y que pasan más de 30 horas a la semana conectadas a la red, conforman el perfil típico de los adictos a Internet, según un estudio realizado por psiquiatras españoles.

Una de las sorpresas de la investigación fue comprobar que eran las personas casadas y no las divorciadas, las que más horas dedicaban a navegar por la red, lo que parece poner en entredicho que internet sea una válvula de escape para las personas que se encuentran solas.

Entre los adictos se encuentran personas que han desarrollado otro tipo de adicciones. Igualmente se destaca que mientras los hombres se conectan a páginas de sexo, compras y banca; las mujeres optan por los “chats” y los juegos.

(EL PERIÓDICO DE ÁLAVA, 5 DE JULIO DE 2003).

 
Prohibido el móvil en clase PDF Imprimir
Escrito por Administrator   
Jueves 01 de Abril de 2010 17:50

 

“Por favor, apaguen sus móviles”. Además de ser uno de los mantras del siglo XXI, esta frase ha sido el padrenuestro que recitan los profesores cada mañana en las escuelas públicas de Nueva York desde que el aparato el aparato se convirtió, hace ya varios años- junto a los reproductores mp3- en la segunda piel de los adolescentes. Pero desde finales de abril , la policía se encarga de que no se pronuncie en muchas de las 1400 escuelas públicas de la ciudad. Cada mañana, varias parejas de agentes se presentan en una decena de centros escogidos al azar, instala detectores de metales, cachea a los estudiantes de secundaria, y les confisca sus celulares hasta final del día, además de drogas o armas, si es que las llevan (esto se penaliza). Se trata, según el alcalde Michael Bloomberg, de hacer cumplir una normativa de 1988 que prohíbe entrar en las escuelas con “aparatos de comunicación y contrabando” para dificultar los contactos entre pandilleros.

Pero en el Nueva York de 2006, con índices de delincuencia ínfimos respecto a su turbulento pasado, nadie se explica por qué Bloomberg ha decidido que hay que hacer cumplir a rajatabla esa ley ahora, seis semanas antes del final del curso escolar. “Cualquier momento es bueno para empezar y no vamos a dar marcha atrás”, declaró a este diario el portavoz de Joel Klein, consejero de educación de la ciudad. Cuando anunció la medida, el alcalde argumentó que los móviles distraen, se utilizan para copiar exámenes, jugar y organizar actividades criminales.

Pero Nueva York ya no es la ciudad sin ley tomada por bandas de jóvenes como los de la película The Warriors. Y, según los propios neoyorquinos, queda poco del lado salvaje de la vida sobre el que cantaba Lou Reed. Pero tiene un fantasma reciente: el 11-S. Y con él una nueva psicosis entró a formar parte de su realidad. “Tras los atentados, muchos padres quieren tener la seguridad de contactar con sus hijos si pasa algo. El 11-S dejó huella y eso no se puede borrar”.

No se trata sólo de emergencias. “La tecnología es parte de nuestra vida diaria. Nuestros hijos ya no van a la escuela del vecindario. Muchos tienen que atravesar tres barrios. Los padres tenemos que estar en contacto con ellos. El alcalde no puede cambiar el mundo en el que vivimos”, prosigue Colón, cuya agrupación solicita el fin de la prohibición. Según datos del departamento de educación, hasta el momento se han requisado más de 1000 móviles, frente a 20 navajas y cuchillas y una dosis de marihuana. Los padres piden que las escuelas organicen un sistema para que se deposite en la entrada y se recojan a la salida no ha sido escuchada. “No tenemos dinero para hacer eso” ha contestado Bloomberg.

En una ciudad con 1,1 millones de estudiantes, los jóvenes están rabiosos. Al grito de “queremos seguridad con dignidad en nuestras escuelas”, unos 200 miembros del Urban Youth Collaborative Student Union, que representa a unos 1000 estudiantes , entregaron el jueves una petición al ayuntamiento con 8000 firmas para que se eliminen los detectores de metales. “No son solo los teléfonos móviles. Nos están criminalizando”, se quejaba la estudiante Amy Cohen.

Mientras, los profesores urgen a todas las partes a alcanzar un compromiso. “No tenemos demasiadas quejas de los docentes. A veces suenan los teléfonos en clase, pero no es exagerado”, aseguró Ron Davis, de la United Federation of Teachers, que representa a 100000 profesores. Sin embargo, muchos están de acuerdo con los detectores de metales.”Depende de los barrios, algunas escuelas son conflictivas y los detectores ayudan a no sentirse en peligro”. Pero según padres y alumnos, de momento, lo importante es conseguir que los móviles vuelvan a sonar, aunque sea entre clase y clase.

 

 

 
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