BERRIAK | Berriak | Mamá, me agobio si no puedo usar el móvil o navegar por Internet
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Osteguna, 2010(e)ko apirila(r)en 01-(e)an 17:33etan

El 385 de los menores madrileños reconoce un uso y una dependencia excesiva de las nuevas tecnologías.

Las nuevas tecnologías chiflan a los más jóvenes. Los adolescentes y los niños tienen una capacidad casi innata para manejar estos aparatos porque viven rodeados de ellos. Sin embargo, el mal uso de estas herramientas, sobre todo como objeto de ocio, desemboca en que muchos niños desarrollan compulsiones por este tipo de objetos. Los necesitan y se sienten nerviosos sin ellos.

Para tratar de prevenir este nuevo tipo de adicción que crece esponencialmente con el avance de las nuevas tecnologías, la Consejería de Sanidad, a través de la Agencia Antidroga, presentó ayer, dentro del conjunto de programas de prevención de drogodependencias destinados a los centros escolares de la región, un proyecto pilota titulado “Prevención a la adicción a las nuevas tecnologías”. Este plan ha empezado a aplicarse con 255 escolares de entre 11 y 13 años de tres colegios de la Comunidad de Madrid: uno privado, uno concertado y uno público, con 450 padres. Dicho plan se desarrolla desde principios de octubre hasta finales del mes de noviembre, y su objetivo es “concienciar del riesgo que conlleva el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías en la aparición de nuevas adicciones, y proporcionar la información y las herramientas necesarias para realizar un uso correcto y evitar una posible dependencia”, señaló la viceconsejera de Calidad Asistencial, Salud Pública y Consumo, de la Comudidad, Belén Prado.

Según el psicólogo Jesús Ramírez Cabañas, especialista en trastornos de ludopatía, “lo que para nosotros son nuevas tecnologías, para los niños son algo cotidiano, es decir, algo con lo que se han criado. Las nuevas tecnologías ofrecen refuerzos positivos con su uso, por lo que siguen llevando a cabo estas prácticas. ¿Y cuáles son estos refuerzos positivos? Pues, entre otras cosas, un feed-back, o retroalimentación por parte del aparato, ya sea el ordenador, la consola o el teléfono móvil, que le responde. El MSN, el Chat, o el móvil, le proporciona distracción en forma de comunicación con otras personas, con la ventaja, en algunos casos, del anonimato”.

Mensajes con insultos. Y es que, según un estudio que elaboró la oficina del Defensor del Menor a través de la empresa Protégeles en 2004, en el caso de los teléfonos móviles, el 38% de los jóvenes madrileños entre 11 y 17 años se sienten “intranquilos”, “agobiados” o “lo pasan fatal”, si tienen que prescindir del móvil, normalmente, por avería o castigo. El 19% afirma haber enviado “mensajes insultantes” a otras personas, el 68% reciben publicidad no solicitada, y el 7% afirma haber chateado con desconocidos. Por último, uno de cada cuatro niños gasta de media 30 euros mensuales con su teléfono. En el caso de Internet, los datos son, si cabe, más preocupantes. El uso masivo crea una necesidad de “navegar” en un entorno de contenidos atractivos y peligrosos como lo son el sexo y la violencia, con todos los peligros que conlleva.” Casi la mitad de los menores se conecta a diario a la red. El 34,5% para entre 7 y 10 horas semanales ante el ordenador. El 37% que se conecta habitualmente confiesa la necesidad de utilizar la red”. El 28% de los menores entran en páginas pornográficas con frecuencia. Y la puntuación aumenta hasta un 38% cuando se habla de la violencia. Un 16% entra en chats relacionados con el sexo, y el 15,5% ha concertado citas en Internet con desconocidos. Además, un 44% de los menores se ha sentido acosados sexualmente alguna vez por Internet.

La Razón, Octubre de 2006